Un taller convencional propone los procesos de los que dispone. El modelo en red invierte ese planteamiento: el análisis técnico de la pieza determina el proceso óptimo, y a continuación se asigna la planta adecuada para ejecutarlo. La recomendación responde a criterios de coste, plazo y calidad — no a la disponibilidad de un parque de máquinas concreto.